lunes, 8 de agosto de 2011

La nube está en tierra

No es que se haya caído a tierra, es que está en tierra, la nube está en tierra. Y por lo tanto está sujeta a  probabilidades de caída e incidentes en buena medida comparables a los que están también expuestos el resto de servicios que la sociedad utiliza.

Una tormenta electrica dejó ayer fuera de servicio cerca de Dublín una estación transformadora que suministra energía eléctrica a datacenters que algunos proveedores de servicio en la nube, entre ellos Microsoft y su BPOS (Business Productivity Online Services), Amazon y su EC2 (Elastic Compute Cloud), y otros tienen en Irlanda. Una caida de este tipo, sobre todo en el EC2 de Amazon tiene fuerte repercusión mediatica. PayPal, Meneame, Filmin, algunas tiendas de la propia Amazon, y muchos, muchos mas, corren o tienen sus bases de datos sobre las plataformas de Amazon Web Services.

Cuando caídas asi ocurren, lógicamente corre la noticia y las opiniones. Pero la nube físicamente está en tierra y expuesta a los riesgos que soporta cualquier instalación física en tierra.

La nube tiene también otros riesgos, no físicos (como intrusión, robo de información, ataques de denegación de servicio, etc), que son los que deben ser gestionados finamente. Lo de ayer, al fin y al cabo es cuestión de unas horas.

Aunque cuando un aeropuerto es cerrado por niebla durante unas horas parece una tragedia, lo realmente importante es la ausencia de accidentes.

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